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GUAYAQUIL

Por Carlos Acosta Moreno

Como siempre que llegamos a Guayaquil, nos abraza no solo su temperatura elevada, sino también el calor de su pueblo. Especialistas en atender los requerimientos de los turistas internacionales, propio de su ya reconocida educación, siempre están atentos a tender una mano, a subsanar obstáculos que invariablemente se presentan con una amable y honesta sonrisa.

El corto recorrido desde el Aeropuerto al Grand Hotel Guayaquil se nos hacía interminable, por la ansiedad de estar nuevamente en contacto con tantos amigos cosechados a través de los reiterados viajes a esa hermosa ciudad.

La magnificencia del Grand Hotel Guayaquil, perteneciente a la cadena Connor/Jacobson, es sin duda, un ícono de la ciudad, compartiendo la misma manzana céntrica con la Catedral Metropolitana. Sus propietarios adquirieron un edificio a la Curia, y el 8 de Octubre de 1976,fué transformado en un hotel de 108 habitaciones de lujo, con room service las 24 horas, una hermosa piscina con cascada custodiada por una artística iguana gigante de cerámica, creada por el cuencano Juan Sanchez,destacándose en sus paredes hermosas y exóticas plantas que acentúan su ambiente tropical .Adecuándose a las necesidades actuales, cuenta también con un amplio salón de convenciones, wi fi en sus habitaciones y áreas públicas, dos canchas de squash, gimnasia, sauna, baño turco, todo lo que hace que durante 38 años se haya transformado en uno de los principales puntos de referencia del turismo Nacional e Internacional.

 

Luego de un reparador descanso en sus cómodas habitaciones, era necesario comenzar el clásico recorrido por la Ciudad. Comenzando por supuesto por uno de los parques más antiguos y tradicionales; el de las iguanas. Debe su nombre a la gran cantidad de dichos animales los cuales permanecen dentro del perímetro de la plaza, siendo constantemente alimentados por los funcionarios municipales. A este lugar se le conoce también como Parque Bolívar, debido a la estatua del prócer ubicada allí.

Complementando el hermoso parque, se encuentra la Catedral Metropolitana de Guayaquil, que fuera construida en madera en 1547, y destruida posteriormente por un voraz incendio que la destruyó completamente. Su actual edificación se construyó entre 1924 y 1937,y tiene adosado el Palacio Arzobispal y los despachos de la Curia Metropolitana.

A pesar de tener Guayaquil su identificación propia, ya que es el más importante centro del comercio regional, es también el lugar donde converge todo lo relacionado con el mundo de las finanzas, la política y el entretenimiento popular. La permanente transformación en lo urbanístico, la ha convertido en un foco de desarrollo donde la cultura ha ganado espacio en sus espacios públicos. Las ventajosas condiciones que otorgan sus gobernantes han hecho que la inversión privada se sume a la pública, transformando la ciudad para beneplácito de sus habitantes y turistas que en cada vez mayor número la visitan y disfrutan.

Prueba de ello es el Malecón Simón Bolívar que desde el año 1999 se ha transformado en un paseo obligado, al ser transformada una zona antes sumida en la inseguridad ,en un hermoso recreo público, promotor de actividades comerciales, donde se puede apreciar sus plazoletas profusamente pobladas de plantas exóticas ,restaurantes, bares y entretenimientos para chicos. La cultura también tiene su lugar, ya que un hermoso y moderno cine ha sido incluido en el proyecto Malecón 2000, complementado por la presencia en lugares especialmente diseñados al efecto, de artistas plásticos, cantantes o poetas, que aprovechando la aglomeración del público asistente, exponen sus creaciones y muestran sus talentos, transformando este hermoso paseo en una gran feria donde los ritmos, sabores, olores y colores se funden y confunden .dándole al lugar un encanto especial.

Como corolario, y como punto obligado de partida o llegada, el Cerro de Santa Ana domina el lugar con la imponencia de sus 85 metros, el colorido de sus casas y sus lugares de recreación,

A su alrededor creció la ciudad y ésta lo envolvió con su crecimiento urbano, pero es un punto de privilegio para poder tener una vista panorámica desde su punto más alto; el faro que lo corona.

Habiendo sido terminados en el año 2002 los trabajos de regeneración urbana realizados a fin de dotar a la zona de la seguridad necesaria requerida por todo paseo público, le ofrece al visitante, amén de la ya citada privilegiada vista de la ciudad, su capilla remozada, la plaza de honores, y su agitada noche, delicia de noctámbulos.

El largo trecho recorrido bajo un sol que caía a plomo complementado con un alto índice de humedad, tuvo su recompensa al poder apreciar desde su cúpula, toda la grandiosidad de la ciudad que yacía a nuestros pies. Y a la que no en vano llaman LA BELLA.