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Nápoles, para enamorarse

Preámbulo de la luminosa costa amalfitana, la ciudad combina islas que quitan el aliento con el ruidoso perfil latino y un vasto legado histórico. Un ineludible de la época estival es la isla de Capri, a 32 km de Nápoles, a donde se puede llegar en ferry.



Si no fuera por el aliciente de las playas e islas que engalanan su mar, los veranos en Nápoles serían arduos de sobrellevar. Sobre todo si se arriba por tren y la primera impresión surge de merodear los alrededores de la concurrida terminal Napoli Centrale, abundante en puestos callejeros, vendedores de baratijas a viva voz y carente de limpieza.

Una vez en el centro, distinguido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la antigua urbe comienza a mostrar sus aristas amigables. En la Via Toledo, la principal arteria, algún nostálgico aún evoca el glorioso paso de Diego Maradona por el club de fútbol Napoli.

Con el imponente volcán Vesubio como telón de fondo, Nápoles ofrece atractivos sobre y bajo tierra, ya que la capital de la región de Campania esconde en sus entrañas subterráneos pasadizos y galerías excavadas por griegos y luego por romanos, quienes construyeron allí un acueducto utilizado hasta el siglo XVII.

En la superficie, los 2.500 años de historia locales se perciben en palacios, iglesias, monumentos y museos. Una de las construcciones que imprime un sello icónico al destino es el Castel dell’Ovo (Castillo del Huevo), una fortaleza del siglo XII emplazada en la isla de Megaride, unida a Nápoles por un puente.

Según la leyenda, el poeta Virgilio colocó en el interior del edificio un huevo, que si se quebrase provocaría la debacle de la ciudad. Los castillos Nuovo, Sant’Elmo y Capuano, la Catedral y otras edificaciones más modernas, como el Palacio Real, la Plaza del Plebiscito y la galería Umberto I son otros hitos del city tour napolitano.

 

  BAJO LA LUZ DEL SOL
El verano es ideal para aquellos que gustan de los deportes acuáticos, porque las propuestas contemplan windsurf, esquí acuático, buceo, natación y navegación. La isla de Capri es una de las locaciones privilegiadas para estas prácticas por brindar aguas más claras. Y aunque no esté en sus planes hacer actividades en el agua, Capri es de todos modos un sitio ineludible.

Está ubicada en el mar Tirreno, a 32 kilómetros de Nápoles –desde el muelle Beverello parten ferries en distintos horarios– y destila aroma de flores y limones a cada paso. En la isla aguarda un circuito que se puede realizar de día, incluyendo Anacapri, diversos balnearios, elegantes tiendas comerciales y gran infraestructura turística.

Otra belleza de atmósfera mediterránea es Ischia: en la punta norte del Gglfo de Nápoles, es una isla montañosa con más de 30 kilómetros de costa, dotada con manantiales de propiedades curativas y múltiples senderos naturales. La cercanía con las zonas arqueológicas de Pompeya y Herculano contribuye para que Nápoles sea un destino que bien vale la pena recorrer. Las ruinas de ambos asentamientos romanos sepultados por las erupciones del Vesubio en el 79 d.C. revelan la cotidianidad de la antigüedad clásica.

Para culminar el viaje, después de probar la emblemática “pizza Margarita”, nada mejor que la costa amalfitana. Sorrento, Positano, Amalfi y Ravello son cuatro de las villas más hermosas del sur del país, con deslumbrantes panorámicas, bahías pintorescas y ciudades que florecen en los acantilados, literalmente precipitándose sobre el mar azul.

DATOS

  • Coordenadas: la capital de la región de Campania está en el sur de Italia, sobre el golfo de Nápoles, custodiada por el volcán Vesubio y el mar Tirreno.
  • La mejor ruta: desde Roma (226 kilómetros terrestres) el viaje en tren demanda entre 75’ y tres horas, según el servicio. Pasajes desde € 25 por tramo. Vuelos a Roma desde $ 12.185 con impuestos (Despegar.com), en septiembre.
  • Hospedaje: una habitación en un hotel tres estrellas se consigue desde $ 360 por noche en base doble. Capri en verano cuesta desde $ 915. Souvenir: en Capri, la bebida lemoncello y chocolates rellenos con pasta del cítrico.

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(*) Nota publicada en Diario PERFIL el sábado 24 de agosto de 2013.